Con el pretexto de que “todos estamos juntos”
2007-07-02 00:51
Andrei Tarkovsky, ejemplar director de cine que nos ha legado un cine poético de una belleza singular y de arte maravilloso. Su lenguaje visual es de tal riqueza que de sus 7 filmes bien podríamos sacar al azar una imagen y enmarcarla como fotografía especial, retrato de un instante de nuestro subconsciente que busca emerger en algún pequeño detalle de el entorno. En casi todas sus películas Tarkovsky elimina el lenguaje común, lo sustituye por un flujo de imágenes casi detenidas que retratan un estado psicológico, y que de manera imperceptible se mueven para esculpir el tiempo; al sumergirse en esta dinámica el tiempo de una escena se convierte en algo subjetivo, es en este discurso de imágenes, sonidos, tiempo y emociones que transcurre el discurso.
Pero Tarkovsky nos deja algo más que su cine. Al final de su vida escribe un maravilloso libro, «Esculpir el Tiempo», que intenta explicar aspectos de su obra cinematográfica y de su experiencia con la vida en general. Nos habla de la pérdida de la responsabilidad como individuos inscritos a una estructura social. El estatus impide a los individuos el cuestionarse a sí mismos e injustificadamente da motivo para eludir, e ingenuamente olvidar, cualquier deber moral e inclusive, añado, cualquier deber práctico relacionado con su sostenimiento. La axiología termina sustituida por el interés apático o de poder y la praxiología por la necesidad oportunista.

