Reflexiones sobre la evolución
El saldo de la interpretación errónea
¿Porqué es de superior importancia el tema de la evolución de las especies? Existen tres conflictos principales entre algunas religiones y la ciencia: el origen y evolución de la vida, la naturaleza de la mente y las funciones sociales y políticas de la religión. Estos tres temas interrelacionados afectan de manera directa la vida de la personas, y la manera en que cada una los aborda determina capacidades y objetivos de la sociedad que conforman.
En estos días cercanos al bicentenario de su natalicio, dedicamos nuestra mente a reconocer y comprender el legado de Charles Darwin cuya importancia para la humanidad significa el inicio del entendimiento de su dimensión terrestre no sobrenatural y el inicio de un conflictivo debate sobre el origen y evolución de la vida entre la ciencia y las religiones.
Al margen de los detalles científicos y filosóficos de esta teoría, su fuerza motivó discurso, debate y quehacer científico constructivo y humanista en aquellos que la comprendieron pero también motivó fuerza destructora en aquellos que la mal interpretaron.
La vergonzosa historia del racismo que azotó al mundo entero desde los inicios del colonialismo europeo encontró en la teoría darwinista una interpretación de dimensiones catastróficas. El así llamado darwinismo social en todas sus vertientes y mezclas ideológicas dejó entre el siglo 19 y el 20 un saldo de exterminio abominable; diez millones de nativos en el Congo, otros tantos Namibia y el resto de África, ocho millones en la India. La crueldad del trato y las cifras si no empequeñecen el llamado holocausto de la segunda guerra mundial, al menos no deberían pasarse por alto en la mente de la actual comunidad judía como parte de un profundo análisis de conciencia, que además toca implacablemente las estructuras fundacionales de los ahora países desarrollados.
Es en este periodo de la humanidad que una teoría científica se tergiversa y se confunde con manipulados argumentos para disfrazar la ambición, el poder, la ociosa satisfacción de la supremacía racial, el falso sentido de civilización propiciado en parte por los dogmas religiosos y pseudo científicos y la indiscriminada utilización de la tecnología (las armas,el transporte, etc) cuyo desarrollo no había tenido paralelo hasta entonces.
En la actualidad el conflicto continúa. Las teorías científicas sobre el origen y la evolución de la vida se han perfeccionado y se han podido formular con mas rigor. La complejidad filosófica y metodológica que exigió la primera aproximación hecha por Darwin desencadeno una revolución en la biología, la filosofía y un terremoto en el pensamiento religioso. Por el lado científico se ha desarrollado de manera sorprendente la biología y ha surgido la biofilosofía, pero también se han propiciado aberraciones como el Darwinismo social y la Eugenesia, interdisciplinas sin futuro y peligrosas. Por el lado religioso se han fabricado corrientes ideológicas dogmáticas y retrógradas como el craeacionismo y el diseño inteligente, pero también han surgido corrientes renovadoras como el Unitarismo universalista o recientemente el «createismo» que sostiene que Dios es un nombre sagrado para denominar la Realidad Última, siendo la naturaleza una expresión de lo divino. Tanto en el ámbito científico como en el religioso hay posturas útiles e inútiles y por tanto se pueden esbozar cuatro tipos de pensamientos: secular progresista, secular retrógrada, religioso progresista, y religioso y retrógrada. De lo que aquí se trata es de encontrar un humanismo ya sea secular o religioso que no impida el entendimiento de nuestra evolución ni el entendimiento de nuestra condición humana, y que no cobre vidas en el intento.
No debemos perder de vista que la ciencia y el conocimiento que hacen honor a la observación de los hechos que existen a pesar nuestro no son ni buenos ni malos. Son las personas que en la interpretación y la aplicación del conocimiento requieren de conciencia moral, honestidad y humildad; y porqué no decirlo: una espiritualidad con los pies en esta tierra. Esta es la importancia del legado Darwinista. Pero hay mas.
Evolutio, Artificialis
Darwin, al desarrollar la teoría del origen y evolución de la especies también genera como consecuencia ontológica la necesidad de un debate profundo sobre la naturaleza de la mente e introduce razonamientos sostenibles para replantear los dogmas religiosos relacionados.
El discurso sobre la evolución debe continuar y generar mas conocimiento. Se deben plantear nuevas preguntas sobre las bases que ya se han sentado y modelar con mas precisión las teorías ya existentes. Para ello propongo algunos ejemplos con los que se puede vislumbrar el tamaño de los problemas que la humanidad necesita enfrentar.
Antes de que la ciencia develara los secretos de los mecanismos genéticos, en el discurso social no se trataba el tema de los derechos de patente del genoma humano, por ejemplo. Surgieron alarmas sociales que llegaron hasta los congresos para legislar sobre cuestiones de manipulación genética directa como lo es la clonación, la selección de embriones y el uso de la herencia genética como un problema de segregación o discriminación social, por poner ejemplos. Las religiones así como grupos sociales de corte moral o “new age” también establecieron posturas duras y de controversia sobre el tema. Como ejemplo se puede mencionar ese falso sentido de que los alimentos orgánicos no son artificiales, o que para comulgar con lo natural hay que regresar a las costumbres indígenas o arcaicas.
A lo anterior la historia de la humanidad revela algo curioso. La manipulación genética es una actividad que acompaña al ser humano desde siempre. Desde que los primero hombres descubrieron la agricultura, la crianza y domesticación de animales se inició un proceso de selección genética al auspicio de la humanidad. Podríamos decir que se trata de un proceso de selección «artificial» en honor al significado de artificio según dos de sus acepciones: «Hecho por mano o arte del hombre» o «Producido por el ingenio humano». La otra acepción es «No natural, falso», pero si sostenemos el axioma de que no hay nada sobrenatural, la actividad humana y sus resultados por mas artificiales que sean, son procesos que emergen en y por el contexto de la naturaleza. Desde un punto de vista sistémico: lo artificial no emerge sin lo natural.
Variedades de trigo, de maíz, de cebada, arboles frutales, vegetales, aves, perros, gatos, vacas, etc. Innumerables entes biológicos que nos acompañan desde virus, bacterias e insectos han evolucionado por la intervención humana a partir de la selección genética ya sea con conocimiento de causa o sin ella. La simple selección de granos o de crías perturba el proceso de selección natural y por consecuencia ocurre una manipulación de características genéticas. Costumbres sociales: el aseo frecuente, las actividades físicas, el concepto de salud, la tecnología, los asentamientos humanos, etc. Prácticamente cualquier actividad humana incide en la selección genética. La ingeniería genética es sólo una mas de las sofisticaciones tecnológicas de esta selección que lleva 10 millones de años ocurriendo.
Por esta razón es imperativo destrabar el discurso sobre la evolución y el origen de la vida y avanzar. Hay que ocupar nuestro esfuerzo y nuestro legado de conocimiento para respondernos preguntas cómo:
- Si el hombre incide de manera consciente en la evolución de las especies y el hábitat total del planeta, ¿Cómo utilizar esa conciencia individual y colectiva para no viciar el proceso evolutivo? El cáncer es una analogía adecuada: las células crecen sin control hasta que matan el cuerpo donde son huéspedes, y sólo así mueren.
- Si la conciencia y el conocimiento emergen del ser humano y son por consecuencia producto evolutivo, ¿Hay evolución emergente en esos proceso y podemos hablar de conciencias aptas y no aptas?
Estimados, no tiene sentido ya ocupar recursos y energía humana para ver hacia atrás bajo posturas que no aportan nada al entendimiento de la posición de los seres humanos en este planeta. El creacionismo, el diseño inteligente o cualquier postura que cuya premisa filosófica inicial sea de carácter sobrenatural nos desvía de problemas aún mas ricos, complejos, desafiantes y dignos de resolverse, mas aún nos impide hacer las preguntas correctas y ejercer una espiritualidad plena en donde nuestra ultimidad se conecta con nuestro génesis.
No podemos tampoco bajar la guardia y abandonar la enseñanza de la ciencia y de su método, mas aún no debemos bajar la guardia en el entendimiento humanista que encierra esta forma de conocimiento que ha emergido entre nosotros. Hay que luchar contra las ideas que deforman nuestra posibilidad de mantenernos a flote en el planeta, ahora mas que nunca por una sencilla razón: somos demasiados seres humanos. Tal vez hace unos siglos cuando no eramos muchos ni tan ruidosos no era necesario ser rigurosos sobre las religiones o sobre las creencias. Eso no es posible si queremos sostenernos como seres humanos globales y en dimensión terrestre. Eso no es posible ahora que la humanidad ve por primera vez su planeta azul desde el espacio e inicia su entendimiento de la dimensión terrestre de la humanidad.

