Una sociedad sostenible

La obligación mayor al vivir juntos lleva a la preservación de la paz. No hay vida sin paz, por lo que no hay justicia ni libertad sin ella. Han existido y existen periodos de paz entre las sociedades, ¿pero qué pasa con la paz entre el hombre y su medio ambiente y los demás seres vivos?

En el estado de naturaleza no hay derecho. Éste surge de la sociedad. Por tanto se requiere de un contrato social entre los individuos para el bienestar y la paz, pero ese contrato social debe considerar la relación con la naturaleza, con los demás seres vivos y con el medio ambiente. Así como la república contemporánea supone una constitución, unas leyes, y una nación, una biorepública bien podría considerar en su constitución lo necesario para convivir responsablemente con del medio ambiente, las leyes podrían estar a la par de las que la naturaleza impone a la razón, y la nación no es otra que la tierra.

El bien común como invento social no solo debe centrarse en el ser humano, bien podría extenderse en concepto y abrazar al resto de la naturaleza de este único y singular planeta. «Bien común» no debería ser un concepto antropocéntrico solamente en su aspecto metodológico. Es obvio que el ser humano no puede trasladar el concepto de “bien” o “mal” a la naturaleza pues se trata de un invento en el contexto humano, pero tampoco podemos decidir por ella y hacerla a un lado, y es allí donde esta el conflicto. Al día de hoy los comportamientos depredadores y destructivos en nombre del «bien común» son contradictorios e insostenibles para el supuesto fin perseguido y sacan del método todo contacto racional con el ambiente al mismo tiempo que evitan la permanencia del ser humano. «Bien común» implica equilibrio y control de la actividad humana para adaptarse a su medio ambiente, no al revés (que el medio ambiente se adapte a la actividad humana).

Así como la relación republicana es el contrato social entre cada ciudadano y su Estado, una biorepública es el impostergable contrato social entre individuos que considere el entorno natural que nos sostiene. Es el contrato con la razón y el destierro de prejuicios, supersticiones y creencias: el progreso de la conciencia pasa por la difusión de la instrucción y el ejemplo de la convivencia con el medio ambiente.

Una biorepública bien puede entenderse como una red de comportamiento en donde el contrato social se reorienta a un sentido de pertenencia nación-tierra y a una cultura de vida sostenible, sustentable, eficiente y eficaz. Un comportamiento con estas componentes carece de identificación nacionalista tradicional y trasciende el concepto de frontera política.

Creative Commons License

sostenible.
1. adj. Dicho de un proceso: Que puede mantenerse por sí mismo, como lo hace, p. ej., un desarrollo económico sin ayuda exterior ni merma de los recursos existentes. [rae.es]
sustentable.
1. adj. Que se puede sustentar o defender con razones. [rae.es]

One Response to “Una sociedad sostenible”

  1. El apicultor says:

    Quizá debamos subrayar (y es solo una idea) como otro aspecto intrínseco a tu definición de “sostenible”, el hecho de que urge buscar modos alternos de mantener satisfechas las necesidades humanas y sociales, como bien lo mencionas, no solo tomando en consideración nuestro entorno inmediato y presente, sino GARANTIZANDO que éste no sea alterado al grado de comprometer la satifacción de las necesidades de generaciones futuras. Concuerdo con tus ideas. Finalmente es cuestión de respeto.

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