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¿Una fe que abraza al mundo real?

20090226 00:51

La realidad. Gran problema. ¿cómo hablar de la realidad sin ser quemados en la hoguera? Darwin sin duda lo logró. Habló de una parte específica de la realidad, la herencia común de los seres vivos, haciendo uso de un andamiaje y un método a prueba de individualismos: el método científico. Hablo de la realidad mediante un discurso contrastable y perfectible pero sostenido por la descripción de hechos cuya observación e interpretación es universal. Desde luego, esto no evita ser quemado en la hoguera, eso tiene que ver mas con saber usar los pies para correr.

Hemos escuchado infinidad de veces a muchas personas decir, si no es que a uno mismo, que hay muchas realidades, que cada cual tiene “su realidad”. Pero si nos detenemos a tratar de ser honestos y pensar detenidamente podemos tomar en cuenta varios hechos:

El lenguaje con el que formulo esta  idea de que cada cual tiene ’su realidad’ es un lenguaje común a muchas mas personas. De hecho es un lenguaje que me permite pasar esa idea a otra persona, y ese lenguaje inclusive puede ser traducido a otros lenguajes de otras personas para que puedan entender mi idea. No termina allí: ese lenguaje que me permite formular la idea de que ‘cada cual tiene su realidad’ lleva miles de años funcionando y cambiando y  ha sido legado a cada persona como herramienta de intercambio y formulación de pensamiento e ideas, llega a mi y a todos por un proceso de comunicación común. ¿Cómo es posible entonces que ‘la realidad de cada cual’ pueda ser formulada de manera común? ¿Si cada cual ejerce ’su realidad’, cómo es entonces que ustedes leen e interpretan lo que aquí expreso yo?

La comunicación humana es la primer prueba, que al margen de ‘realidades diferentes’, une el pensamiento entre individuos y crea un contexto común de ideas. La palabra ‘árbol’ refiere siempre a un objeto de la misma clase sin importar en la cabeza de quién sea interpretado. Y si hubiese una cabeza que lo interpretara de otra forma, entonces esa persona tendría muchas dificultades para vivir, eso si: absorto y ensimismado en ’su realidad’. El sol seguirá brindando amaneceres a todos, aún para los que viven dentro de masmorras selladas.

El mundo de los humanos es un mundo común, es además la referencia del contexto humano (aunque suene circular, así es), referencia de sí mismo. Ese mundo es referencia de cosas comunes porque cada humano puede tocar lo mismo que otro ser humano e identificar los mismos patrones, si acaso descubrir cosas nuevas que puede transmitir a otros. ¿Acaso podríamos comunicarnos si fuesemos entes aislados? Que no podamos aún establecer comunicación eficiente con los demás seres vivos no significa que no sea factible.

En este mundo de referencias comunes también existen conceptos que hacen referencia a cosas que no pueden tocarse, verse u oírse. Estamos hablando del mundo abstracto. Ideas que pueden ser comunes a todos pero que no tienen una referencia inmediata o directa a nuestro mundo físico. “La Realidad” es uno de estos conceptos, como los son los números, el lenguaje lógico, el mismo lenguaje hablado es una ficción, un índice de signos para referenciar el mundo. Hablamos de “ficciones” que creamos en nuestra mente y que podemos usar junto con los demás para conocer el mundo y como apoyo para pensar. Pero las ficciones son reales también, porque pueden ser referenciadas por todas las personas, ‘el amor’, ‘el odio’, ‘el número 5′, ‘las especies’, ‘un conjunto’, etc. Palabras que hacen referencia a conceptos ficticios para dar un andamiaje a nuestro pensamiento. Existen sí en nuestra mente, referencian sí, algo de nuestro mundo directa o indirectamente, de manera simple o compleja mediante una red de conceptos.

Entonces hay que diferenciar entre la realidad concreta y la realidad abstracta. Es una realidad que 5 manzanas junto a otras 3 manzanas suman 7 manzanas. Las manzanas están allí físicamente pero sus propiedades de conjunto son ideas arbitrarias creadas desde la referencia humana: las contamos, inventamos la propiedad numérica para cuantificarlas, asignamos un signo y decimos que son 7 manzanas. Pero la propiedad numérica podría referir cualquier cosa del mundo, inclusive cosas abstractas. Surgen las matemáticas. Y no sólo surgen de nuestra mente, surgen por la observación de nuestro mundo real, por que el mundo que es común a todos tiene pautas, estructuras, proporciones, tiempo, sincronía, movimiento, fuerza, peso, etc.

No importa de dónde venga la realidad, si es concreta o abstracta. Es realidad porque es común a todos y se manifiesta por igual a todos. No por democracia, pues si la realidad fuera democrática habría partidos para votar para que la gravedad desapareciera del planeta y poder flotar cómodamente en el aire. No por cuestiones espirituales, pues si la realidad fuera una cuestión puramente espiritual, las balas no atravesarían el corazón o la cabeza de un sacerdote. No por política, pues si la realidad fuera una cuestión política, las pestes no derrocarían imperios ni el desasosiego popular cambiaría regímenes. No por religión, pues si la realidad fuera una manifestación ejercida desde el credo o la religión, el mundo que conocemos sería un disparate sin asidero ni estructura porque no existe una sola religión y tampoco un solo credo; el mundo tendría 10 millones de años en una parte del planeta y en otro tendría 4 mil millones de años, en otra parte habría muchos mundos, uno para los vivos o otro para los muertos, como tampoco podemos esperar a que un cirujano cercene los chakras, ni la medicina hindú pueda identificar el virus del sida. Hay que decirlo, porqué no: no por cienca, pues si la realidad fuera manifestada sólo bajo el campo teórico conocido nuestro mundo sería tan pequeño e imperfecto que no habría cabida para la realidad misma, ni todo el conocimiento, espiritualidad y mente humanas, y todos los misterios de nuestro flujo de vida. Creer que la ciencia reclama la realidad o la enuncia es un error común de quienes no saben qué es la ciencia y aún de quienes se cobijan tras de ella ciegamente.

Dicho lo anterior no se puede negar la realidad de los conceptos que pensamos: mientras existan al menos dos seres humanos que se comuniquen, existirá ‘la realidad’ común para ellos, con pinceladas concretas y abstractas. Pero, para los seres humanos el éxito de transitar por la vida depende de poder identificar esta diferencia: la realidad abstracta emerge de la realidad concreta, se sostiene de ella, si no fuera así los dioses que se encargaban de la lluvia en épocas pasadas no hubieran pasado su batuta a los centros de observación climatológica, ni los dioses que mediante una ofrenda accedían el amanecer diario habrían permitido que un satélite que orbita el Sol nos avise de lluvias de radiación con anticipación. Darwin nos demostró que las propiedades de la vida no son exclusivas de los seres humanos si no que son comunes a todas las formas animadas de nuestra tierra, y esta realidad que Darwin ayuda a revelar es un discurso sobre la realidad concreta que es común a todos los seres humanos, comunicable, formulable, entendible, sostenible, sin falacias y sin contradicciones. La realidad concreta de todo lo vivo que nos rodea nos impone una pauta ineludible ante nuestra conciencia, nuestra espiritualidad y nuestra mente, nuestra realidad abstracta. Anteponer la realidad abstracta a la concreta de manera torpe puede significar cerrar los ojos al amanecer que cobija renacuajos, libélulas o chimpancés, y al resto de los seres humanos que hacen suya una interpretación de la realidad. Es la realidad concreta la única que nos permite asimilar porqué en esta esfera de tierra finita existen tantas variantes de fe. ¿Existe una fe que nos permita asimilar todas las realidades de ‘cada cual’, las comunes, la abstractas y las concretas?

También es pertinente decir que la realidad (esta realidad manifiesta al ser humano y formulada desde su interpretación común) se ajusta, es perfectible, porque para hacer nuestra la realidad debemos interpretarla. La realidad es la misma para todos pero tiene mecanismos de interpretación únicos. Esa es nuestra individiualidad. La individualidad permite seguir descubriendo la realidad común, como un contínuo proceso de retroalimentación y reflejo valiendonos del acervo humano que disponemos ( y valiéndonos de un acto de honestidad lógica que opera en nuestro interior: la congruencia requiere hacer a un lado las construcciones falaces). Sócrates, Aristóteles, Galileo, Newton, Darwin, Einstein, Heisenberg; también porqué no decirlo: Lao Tse, Francisco de Asis, Tomás de Aquino, Gandhi, etc. La lista interminable de seres humanos que uno tras otro transmite la realidad común que ellos descubrieron para nosotros y nosotros pasamos a las generaciones que siguen.

Si la realidad, sea concreta o abstracta, nos cobija a todos los seres humanos, a todos los seres vivos y a toda la materia y energía que nos rodea ¿acaso no es ese un misterio digno de explorar? Hoy podemos decir que tenemos una fotografía de un solo mundo, que antes sólo era un concepto abstracto, ahora es una cuestión concreta y manifiesta: el que no vea la magia y la magnificencia de esta fotografía completa, “el planeta tierra”, le preguntaría: ¿Porqué tu fe no abraza esa realidad y totalidad que nos cobija a todos los seres vivos, que existieron, existen y están por existir junto con toda cosa o manifestación que ha existido, existe y existirá?

Si quieren quemarme en la hoguera, todavía falta que me alcancen. Corro rápido todavía.

Reflexiones sobre la evolución

20090130 00:40

El saldo de la interpretación errónea

¿Porqué es de superior importancia el tema de la evolución de las especies? Existen tres conflictos principales entre algunas religiones y la ciencia: el origen y evolución de la vida, la naturaleza de la mente y las funciones sociales y políticas de la religión. Estos tres temas interrelacionados afectan de manera directa la vida de la personas, y la manera en que cada una los aborda determina capacidades y objetivos de la sociedad que conforman.

En estos días cercanos al bicentenario de su natalicio, dedicamos nuestra mente a reconocer y comprender el legado de Charles Darwin cuya importancia para la humanidad significa el inicio del entendimiento de su dimensión terrestre no sobrenatural y el inicio de un conflictivo debate sobre el origen y evolución de la vida entre la ciencia y las religiones.

Al margen de los detalles cientí­ficos y filosóficos de esta teoría, su fuerza motivó discurso, debate y quehacer científico constructivo y humanista en aquellos que la comprendieron pero también motivó fuerza destructora en aquellos que la mal interpretaron.

La vergonzosa historia del racismo que azotó al mundo entero desde los inicios del colonialismo europeo encontró en la teoría darwinista una interpretación de dimensiones catastróficas. El así llamado darwinismo social en todas sus vertientes y mezclas ideológicas dejó entre el siglo 19 y el 20 un saldo de exterminio abominable; díez millones de nativos en el Congo, otros tantos en namibia y el resto de africa, ocho millones en la India. La crueldad del trato y las cifras si no empequeñecen el llamado holocausto de la segunda guerra mundial, al menos no deberían pasarse por alto en la mente de la actual comunidad judía como parte de un profundo análisis de conciencia, que además toca implacablemente las estructuras fundacionales de los ahora países desarrollados.

Es en este periodo de la humanidad que una teoría científica se tergiversa y  se confunde con manipulados argumentos para disfrazar la ambición, el poder, la ociosa satisfacción de la supremacía racial, el falso sentido de civilización propiciado en parte por los dogmas religiosos y pseudo científicos y la indiscriminada utilización de la tecnología (las armas,el transporte, etc) cuyo desarrollo no había tenido paralelo hasta entonces.

En la actualidad el conflicto continúa. Las teorías científicas sobre el origen y la evolución de la vida se han perfeccionado y se han podido formular con mas rigor. La complejidad filosófica y metodológica que exigió la primera aproximación hecha por Darwin desencadeno una revolución en la biología, la filosofía y un terremoto en el pensamiento religioso. Por el lado científico se ha desarrollado de manera sorprendente la biología y ha surgido la biofilosofía, pero también se han propiciado aberraciones como el Darwinismo social y la Eugenesia, interdisciplinas sin futuro y peligrosas. Por el lado religioso se han fabricado corrientes ideológicas dogmáticas y retrógradas como el craeacionismo y el diseño inteligente, pero también han surgido corrientes renovadoras como el Unitarismo universalista o  recientemente el «createismo» que sostiene que Dios es un nombre sagrado para denominar la Realidad Última, siendo la naturaleza una expresión de lo divino. Tanto en el ámbito científico como en el religioso hay posturas útiles e inútiles y por tanto se pueden esbozar cuatro tipos de pensamientos: secular progresista, secular retrógrada, religioso progresista, y religioso y retrógrada. De lo que aquí se trata es de encontrar un humanismo ya sea secular o religioso que no impida el entendimiento de nuestra evolución ni el entendimiento de nuestra condición humana, y que no cobre vidas en el intento.

No debemos perder de vista que la ciencia y el conocimiento que hacen honor a la observación de los hechos que existen a pesar nuestro no son ni buenos ni malos. Son las personas que en la interpretación y la aplicación del conocimiento requieren de conciencia moral, honestidad y humildad; y porqué no decirlo: una espiritualidad con los pies en esta tierra. Esta es la importancia del legado Darwinista. Pero hay mas.

Evolutio, Artificialis

Darwin, al desarrollar la teoría del origen y evolución de la especies también genera como consecuencia ontologica la necesidad de un debate profundo sobre la naturaleza de la mente e introduce razonamientos sostenibles para replantear los dogmas religiosos relacionados.

El discurso sobre la evolución debe continuar y generar mas conocimiento. Se deben plantear nuevas preguntas sobre las bases que ya se han sentado y modelar con mas precisión las teorías ya existentes. Para ello propongo algunos ejemplos con los que se puede vislumbrar el tamaño de los problemas que la humanidad necesita enfrentar.

Antes de que la ciencia develara los secretos de los mecanismos genéticos, en el discurso social no se trataba el tema de los derechos de patente del genoma humano, por ejemplo. Surgieron alarmas sociales que llegaron hasta los congresos para legislar sobre cuestiones de manipulación genética directa como lo es la clonación, la selección de embriones y el uso de la herencia genética como un problema de segregación o discriminación social, por poner ejemplos. Las  religiones así como grupos sociales de corte moral o “new age” también establecieron posturas duras y de controversia sobre el tema. Como ejemplo se puede mencionar ese falso sentido de que los alimentos orgánicos no son artificiales, o que para comulgar con lo natural hay que regresar a las costumbres indígenas o arcáicas.

A lo anterior la historia de la humanidad revela algo curioso. La manipulación genética es una actividad que acompaña al ser humano desde siempre. Desde que los primero hombres descubrieron la agricultura, la crianza y domesticación de animales se inició un proceso de selección genética al auspicio de la humanidad. Podríamos decitr que se trata de un proceso de selección «artificial» en honor al significado de artificio según dos de sus acepciones: «Hecho por mano o arte del hombre» o «Producido por el ingenio humano». La otra acepción es «No natural, falso», pero si sostenemos el axioma de que no hay nada sobrenatural, la actividad humana y sus resultados por mas artificiales que sean, son procesos que emergen en y por el contexto de la naturaleza. Desde un punto de vista sistémico: lo artificial no emerge sin lo natural.

Variedades de trigo, de maíz, de cebada, arboles frutales, vegetales, aves, perros, gatos, vacas, etc. Innumerables entes biológicos que nos acompañan desde virus, bacterias e insectos han evolucionado por la intervención humana a partir de la selección genética ya sea con conocimiento de causa o sin ella. La simple selección de granos o de crias perturba el proceso de selección natural y por consecuencia ocurre una manipulación de características genéticas. Costumbres sociales: el aseo frecuente, las actividades físicas, el concepto de salud, la tecnología, los asentamientos humanos, etc. Prácticamente cualquier actividad humana incide en la selección genética. La ingeniería genética es sólo una mas de las sofisticaciones tecnológicas de esta selección que lleva 10 millones de años ocurriendo.

Por esta razón es imperativo destrabar el discurso sobre la evolución y el origen de la vida y avanzar. Hay que ocupar nuestro esfuerzo y nuestro legado de conocimiento para respondernos preguntas cómo:

  • Si el hombre incide de manera consciente en la evolución de las especies y el hábitat total del planeta, ¿Cómo utilizar esa conciencia individual y colectiva para no viciar el proceso evolutivo? El cáncer es una analogía adecuada: las células crecen sin control hasta que matan el cuerpo donde son huéspedes, y sólo así mueren.
  • Si la conciencia y el conocimiento emergen del ser humano y son por consecuencia producto evolutivo, ¿Hay evolución emergente en esos proceso y podemos hablar de conciencias aptas y no aptas?

Estimados, no tiene sentido ya ocupar recursos y energía humana para ver hacia atrás bajo posturas que no aportan nada al entendimiento de la posición de los seres humanos en este planeta. El creacionismo, el diseño inteligente o cualquier postura que cuya premisa filosófica inicial sea de carácter sobrenatural nos desvía de problemas aún mas ricos, complejos, desafiantes y dignos de resolverse, mas aún nos impide hacer las preguntas correctas y ejercer una espiritualidad plena en donde nuestra ultimidad se conecta con nuestro génesis.

No podemos tampoco bajar la guardia y abandonar la enseñanza de la ciencia y de su método, mas aún no debemos bajar la guardia en el entendimiento humanista que encierra esta forma de conocimiento que ha emergido entre nosotros. Hay que luchar contra las ideas que deforman nuestra posibilidad de mantenernos a flote en el planeta, ahora mas que nunca por una sencilla razón: somos demasiados seres humanos. Tal vez hace unos siglos cuando no eramos muchos ni tan ruidosos no era necesario ser rigurosos sobre las religiones o sobre las creencias. Eso no es posible si queremos sostenernos como seres humanos globales y en dimensión terrestre. Eso no es posible ahora que la humanidad ve por primera vez su planeta azul desde el espacio e inicia su entendimiento de la dimensión terrestre de la humanidad.

Libertad a medias

20070729 19:53

Estoy convencido de que la libertad es un invento del ser humano, y no se puede entender sin el contexto social. No sería necesario pensar hondamente en el concepto de «libertad» si fuésemos pequeños grupos nómadas con escasas reglas de convivencia. Aún sería absurdo pensar en libertad si la humanidad estuviera reducida a un puñado de seres salpicados por aquí y por allá en esta grande tierra. La libertad no es necesaria si no existen otros seres, aparte de uno mismo, que interactúan con uno y entre sí.

Ahora bien, hagamos un ejercicio a manera de experimento. Imaginemos que estamos en un mundo primitivo y que no somos seres sociales, que no hay mas reglas que aquellas que la naturaleza impone. A muchos no les gustará el término, pero pensemos que somos como animales para complementar la idea y entender el ejercicio de comportarnos primitivamente. En este estado, acuñar el concepto de libertad coincidiría mas con una sensación de autosatisfacción al intentar cubrir nuestras necesidades: moverse de un lado a otro, alimentarnos, agarrar cuanta cosa esté a nuestro alcance para hacer con ella algo o quedárnosla, dormir y descansar cuando así nos sea necesario, hablar de lo que sea, escojer o rechazar una pareja, reproducirnos, etc. En pocas palabras traslademos ese sentir de satisfacción que surge de poder hacer lo que necesitemos sin restricción. No pensemos en moral, recordemos que este experimento no incluye reglas sociales. Sólo hay una regla: «para poder vivir hay que dejar vivir». Si tuviésemos la necesidad de alimentarnos sería necesario comerse una planta, una fruta o bien un animalillo despistado, sin contar que podríamos, en nuestro propio despiste, ser el almuerzo de otros. Pero no habría otro motivo para fastidiar nuestro entorno mas que ese, porque la única forma de cubrir las necesidades y ser libres es no romper esa regla de aritmética simple: «para poder vivir hay que dejar vivir» porque no nos queda de otra. Rompe esa regla y pronto dejarás de existir, si no tú, tu descendencia. ¿Ya comienzan a sentir alguna empatía con el resto de los animales?.

El punto que quiero abordar es que esta libertad primitiva, que por un momento concebimos al hacer el ingenuo ejercicio de ubicarnos en un ambiente primitivo y sin reglas sociales, es una libertad que no podríamos imaginar (como concepto) de no ser parte de una sociedad compleja donde los recursos son limitados y la satisfacción de necesidades se multiplica por el número de personas; la realidad es que resulta dificil (si no imposible) concebir ideas a partir de contextos ajenos (tono irónico). Pero ¿porqué habría de sernos ajeno un contexto en el cual evolucionamos? Podemos al día de hoy conjeturar sobre lo que fue la libertad cuando la humanidad comenzó su viaje evolutivo como especie social, de hecho si siguieron el ejercicio lo acabamos de hacer. ¿Ya están en sintonía?.

La libertad primitiva no debería ser en sustancia diferente a los principios de libertad que creemos ejercer hoy en día bajo nuestro contexto de complejidad social, salvo las añadiduras que ahora conocemos como leyes. ¿Porqué? Porque la máxima de «vive y deja vivir» es una constante que no tiene que ver con la complejidad de la sociedad, tiene que ver con la realidad natural, esa que existe a pesar de religiones, ideologías y políticas. Y esa máxima, aunque los animales no la pueden decir, si la saben, y si no están concientes de ella (pues ni siquiera sabemos en qué consiste la conciencia humana) aún así la aplican. Pero la realidad actual apunta a que la libertad del hombre (o bien su libertad desde el contexto social) rompe a cada minuto y desde hace muchos cientos de años esta máxima que ha permitido a las especies del planeta vivir y evolucionar durante cientos de millones de años.

¿Porqué el ser humano se empeña en creer que su libertad es la única libertad posible? La libertad posible es aquella que puede ejercerse efectivamente entre iguales. Pero es ahora cuando el ser humano se ha empeñado en distanciarse del resto de los seres vivos tan sólo por un simple hecho: vivimos pero no dejamos vivir. Observemos las huellas ambientales que dejan a su paso nuestras civilizaciones y veremos qué poco nos importa el mundo que nos sostiene. Vivimos una libertad a medias. Insisto, la cosa pública no puede hablar de libertad (ni ejercerla plenamente) si no se ocupa de aquello que le sostiene y cobija: el resto de los seres vivos.

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Con el pretexto de que “todos estamos juntos”

20070702 00:51

Andrei Tarkovsky, ejemplar director de cine que nos ha legado un cine poético de una belleza singular y de arte maravilloso. Su lenguaje visual es de tal riqueza que de sus 7 filmes bien podríamos sacar al azar una imagen y enmarcarla como fotografía especial, retrato de un instante de nuestro subconsciente que busca emerger en algún pequeño detalle de el entorno. En casi todas sus películas Tarkovsky elimina el lenguaje común, lo sustituye por un flujo de imágenes casi detenidas que retratan un estado psicológico, y que de manera imperceptible se mueven para esculpir el tiempo; al sumergirse en esta dinámica el tiempo de una escena se convierte en algo subjetivo, es en este discurso de imágenes, sonidos, tiempo y emociones que transcurre el discurso.

Pero Tarkovsky nos deja algo más que su cine. Al final de su vida escribe un maravilloso libro, «Esculpir el Tiempo», que intenta explicar aspectos de su obra cinematográfica y de su experiencia con la vida en general. Nos habla de la pérdida de la responsabilidad como individuos inscritos a una estructura social. El estatus impide a los individuos el cuestionarse a sí mismos e injustificadamente da motivo para eludir, e ingenuamente olvidar, cualquier deber moral e inclusive, añado, cualquier deber práctico relacionado con su sostenimiento. La axiología termina sustituida por el interés apático o de poder y la praxiología por la necesidad oportunista.

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Una sociedad sostenible

20070625 22:36

La obligación mayor al vivir juntos lleva a la preservación de la paz. No hay vida sin paz, por lo que no hay justicia ni libertad sin ella. Han existido y existen periodos de paz entre las sociedades, ¿pero qué pasa con la paz entre el hombre y su medio ambiente y los demás seres vivos?

En el estado de naturaleza no hay derecho. Éste surge de la sociedad. Por tanto se requiere de un contrato social entre los individuos para el bienestar y la paz, pero ese contrato social debe considerar la relación con la naturaleza, con los demás seres vivos y con el medio ambiente. Así como la república contemporánea supone una constitución, unas leyes, y una nación, una biorepública bien podría considerar en su constitución lo nocesario para convivir responsablemente con del medio ambiente, las leyes podrían estar a la par de las que la naturaleza impone a la razón, y la nación no es otra que la tierra.

El bien común como invento social no solo debe centrarse en el ser humano, bien podría extenderse en concepto y abrazar al resto de la naturaleza de este único y singular planeta. «Bien común» no debería ser un concepto antropocéntrico solamente en su aspecto metodológico. Es obvio que el ser humano no puede trasladar el concepto de “bien” o “mal” a la naturaleza pues se trata de un invento en el contexto humano, pero tampoco podemos decidir por ella y hacerla a un lado, y es allí donde esta el conflicto. Al día de hoy los comportamientos depredadores y destructivos en nombre del «bien común» son contradictorios e insostenibles para el supuesto fin perseguido y sacan del método todo contacto racional con el ambiente al mismo tiempo que evitan la permanencia del ser humano. «Bien común» implica equilibrio y control de la actividad humana sobre su medio ambiente, no al revés.

Así como la relación republicana es el contrato social entre cada ciudadano y su Estado, una biorepública es el impostergable contrato social entre individuos que considere el entorno natural que nos sostiene. Es el contrato con la razón y el destierro de prejuicios, supersticiones y creencias: el progreso de la conciencia pasa por la difusión de la instrucción y el ejemplo de la convivencia con el medio ambiente.

Una biorepública bien puede entenderse como una red de comportamiento en donde el contrato social se reorienta a un sentido de pertenencia nación-tierra y a una cultura de vida sostenible, sustentable, eficiente y eficaz. Un comportamiento con estas componentes carece de identificación nacionalista tradicional y trasciende el concepto de frontera política.

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sostenible.
1. adj. Dicho de un proceso: Que puede mantenerse por sí mismo, como lo hace, p. ej., un desarrollo económico sin ayuda exterior ni merma de los recursos existentes. [rae.es]
sustentable.
1. adj. Que se puede sustentar o defender con razones. [rae.es]

 

Justo ahora

20070622 00:40

Vivimos en una epoca singular de la humanidad. Una época en la que por primera vez muchos seres humanos descubrimos la identidad planetaria. Se trata de una nueva conciencia que hasta hace unas décadas no fue necesaria porque el planeta era suficientemente extenso para acoger las peripecias del hombre y soportar su soberbia.

Todavía 100 años atrás el mundo podía explorarse, descubrirse, conquistarse, proclamarse y no se pensaba en los límites. El antropocentrismo del hombre encontró la inercia sostenida en el uso del conocimiento, de la técnica, de la ingeniería social, del control sistemático de las creencias, del poder sobre la naturaleza y su entorno; por primera vez la inercia milenaria de la guerra no es necesaria para someter. El hombre sabía ya que la tierra no es infinita, pero jamás había entendido lo que eso significa hasta ahora.

Es justo ahora, después de 4,650 millones de años de interacción y recombinación física, química y biológica que surge y existe una conciencia que se responde a sí misma y puede imaginar que el planeta es así de viejo. Justo ahora cuando tomamos conciencia de nuestra condición única de vida es cuando tenemos que decidir sobre ella. La tierra es joven y seguirá su curso, el resto de la vida continuará adaptándose en el planeta según las condiciones físicas y formando lagunas temporales de entropía negativa. Seguirán existiendo paraísos sin necesidad de decidirlos ni pensarlos. Pero el hombre tendrá que decidir si quiere seguir aquí. Justo ahora.


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El atrevimiento

20070620 12:37

Me atrevo a nombrar el término “biorepública” como una extensión del significado de república:

República (del latín res publica, «la cosa pública, lo público»)

Biorepública es la extensión necesaria de lo público al contexto biológico y natural que nos constituye como individuos y como grupos de individiuos. No es posible aislar un individuo ni un sistema de individuos del contexto natural. Pensar en «la cosa pública» implica necesariamente el contexto, el sustrato físico y el sustrato biológico. Pensar en las sociedades sin el contexto terrestre es absurdo; los seres humanos no somos seres humanos sin la tierra, no somos seres humanos sin los demás seres vivos de este planeta, no somos sociedad sin la biología que nos acompaña, no podríamos constituirnos organizadamente sin la naturaleza y no podemos sustraernos a este contexto.

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Ideas sencillas

20070620 00:12

Considero que uno de los problemas fundamentales de las sociedades actuales es que de manera sitemática han ido perdiendo los valores cívicos básicos y republicanos que permiten la cohesión y la convivencia entre individuos. La memoria colectiva es una propiedad emergente del conjunto de individuos que conforman una sociedad, y esta memoria colectiva, entre otros problemas olvida cómo surgió esta cohesión entre individuos porque los individuos mismos pierden de vista su función de grupo; Aquél que olvida que su vida depende de la vida de los demás descompone la cohesión social. Es fácil ser egoista en una sociedad que privilegia la desigualdad entre individuos.

Les comparto las siguientes ideas hiladas desde el coraje que en veces surge de vivir en la sociedad mexicana y articuladas con conceptos sencillos que, a mi parecer, pueden hacer la diferencia entre vivir para mejorar y vivir para empeorar.

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