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Libertad a medias

20070729 19:53

Estoy convencido de que la libertad es un invento del ser humano, y no se puede entender sin el contexto social. No sería necesario pensar hondamente en el concepto de «libertad» si fuésemos pequeños grupos nómadas con escasas reglas de convivencia. Aún sería absurdo pensar en libertad si la humanidad estuviera reducida a un puñado de seres salpicados por aquí y por allá en esta grande tierra. La libertad no es necesaria si no existen otros seres, aparte de uno mismo, que interactúan con uno y entre sí.

Ahora bien, hagamos un ejercicio a manera de experimento. Imaginemos que estamos en un mundo primitivo y que no somos seres sociales, que no hay mas reglas que aquellas que la naturaleza impone. A muchos no les gustará el término, pero pensemos que somos como “animales” para complementar la idea y entender el ejercicio de comportarnos primitivamente. En este estado, acuñar el concepto de libertad coincidiría mas con una sensación de autosatisfacción al intentar cubrir nuestras necesidades: moverse de un lado a otro, alimentarnos, agarrar cuanta cosa esté a nuestro alcance para hacer con ella algo o quedárnosla, dormir y descansar cuando así nos sea necesario, hablar de lo que sea, escojer o rechazar una pareja, reproducirnos, etc. En pocas palabras traslademos ese sentir de satisfacción que surge de poder hacer lo que necesitemos sin restricción. No pensemos en moral, recordemos que este experimento no incluye reglas sociales. Sólo hay una regla: «para poder vivir hay que dejar vivir». Si tuviésemos la necesidad de alimentarnos sería necesario comerse una planta, una fruta o bien un animalillo despistado, sin contar que podríamos, en nuestro propio despiste, ser el almuerzo de otros. Pero no habría otro motivo para fastidiar nuestro entorno mas que ese, porque la única forma de cubrir las necesidades y “ser libres” es no romper esa regla de aritmética simple: «para poder vivir hay que dejar vivir» porque no nos queda de otra. Rompe esa regla y pronto dejarás de existir, si no tú, tu descendencia. ¿Ya comienzan a sentir alguna empatía con el resto de los animales?.

El punto que quiero abordar es que esta libertad primitiva, que por un momento concebimos al hacer el ingenuo ejercicio de ubicarnos en un ambiente primitivo y sin reglas sociales, es una libertad que no podríamos imaginar (como concepto) de no ser parte de una sociedad compleja donde los recursos son limitados y la satisfacción de necesidades se multiplica por el número de personas; la realidad es que es muy dificil (si no imposible) concebir ideas a partir de contextos ajenos (tono irónico). Pero ¿porqué habría de sernos ajeno un contexto en el cual evolucionamos? Podemos al día de hoy conjeturar sobre lo que fue la libertad cuando la humanidad comenzó su viaje evolutivo como especie social, de hecho si siguieron el ejercicio lo acabamos de hacer. ¿Ya están en sintonía?.

La libertad primitiva no debería ser en sustancia diferente a los principios de libertad que creemos ejercer hoy en día bajo nuestro contexto de complejidad social, salvo las añadiduras que ahora conocemos como leyes. ¿Porqué? Porque la máxima de «vive y deja vivir» es una constante que no tiene que ver con la complejidad de la sociedad, tiene que ver con la realidad natural, esa que existe a pesar de religiones, ideologías y políticas. Y esa máxima, aunque los animales no la pueden decir, si la saben, y si no están concientes de ella (pues ni siquiera sabemos en qué consiste la conciencia humana) aún así la aplican. Pero la realidad actual apunta a que la libertad del hombre (o bien su libertad desde el contexto social) rompe a cada minuto y desde hace muchos cientos de años esta máxima que ha permitido a las especies del planeta vivir y evolucionar durante cientos de millones de años.

¿Porqué el ser humano se empeña en creer que “su libertad” es la única libertad posible? La libertad posible es aquella que puede ejercerse efectivamente entre iguales. Pero es ahora cuando el ser humano se ha empeñado en distanciarse del resto de los seres vivos tan sólo por un simple hecho: vivimos pero no dejamos vivir. Observemos las huellas ambientales que dejan a su paso nuestras civilizaciones y veremos qué poco nos importa el mundo que nos sostiene. Vivimos una libertad a medias. Insisto, la cosa pública no puede hablar de libertad (ni ejercerla regeln für poker texaspoker spielen lernenlive poker turniere,live poker,poker live spielenparty poker signup bonuswww internet pokerpoker stars bonus codetexas holdem wikiwww euro poker netwww texas holdempoker regeln downloadtexas holdem kostenlos downloadentexas holdem lernentexas holdem poker game,poker texas holdem pc game,texas holdem poker game downloadtexas holdem botpoker spiel regelnonline poker ohne softwareflash poker texas holdemlive poker spielenstrip poker downloadpoker gratis downloadenpoker game gratistexas holdem poker kostenlos7 card stud downloadholdem poker regelnholdem poker strategiehollywood poker bonuspoker spielen deutschlandgratis poker ohne downloadpoker spielen ohne downloadenregeln bei pokerpoker spielen geldtexas holdem poker trickspoker game for macinternet poker spielenpoker 50 gratispoker game sharewareonline poker freerollpoker einzahlungs bonuspoker regeln flashnoble poker bonus code7 card stud spieleparty poker 50 bonuswww poker gamekostenlose online spiele pokerbwin poker bonus codeкомпютри втора употребаpoker spielen auf deutschpoker spielen ohne registrierungpoker game deutschonline poker trainingonline games poker gratis spielen plenamente) si no se ocupa de aquello que le sostiene y cobija: el resto de los seres vivos.

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Con el pretexto de que “todos estamos juntos”

20070702 00:51

Andrei Tarkovsky, ejemplar director de cine que nos ha legado un cine poético de una belleza singular y de arte maravilloso. Su lenguaje visual es de tal riqueza que de sus 7 filmes bien podríamos sacar al azar una imagen y enmarcarla como fotografía especial, retrato de un instante de nuestro subconsciente que busca emerger en algún pequeño detalle de el entorno. En casi todas sus películas Tarkovsky elimina el lenguaje común, lo sustituye por un flujo de imágenes casi detenidas que retratan un estado psicológico, y que de manera imperceptible se mueven para esculpir el tiempo; al sumergirse en esta dinámica el tiempo de una escena se convierte en algo subjetivo, es en este discurso de imágenes, sonidos, tiempo y emociones que transcurre el discurso.

Pero Tarkovsky nos deja algo más que su cine. Al final de su vida escribe un maravilloso libro, «Esculpir el Tiempo», que intenta explicar aspectos de su obra cinematográfica y de su experiencia con la vida en general. Nos habla de la pérdida de la responsabilidad como individuos inscritos a una estructura social. El estatus impide a los individuos el cuestionarse a sí mismos e injustificadamente da motivo para eludir, e ingenuamente olvidar, cualquier deber moral e inclusive, añado, cualquier deber práctico relacionado con su sostenimiento. La axiología termina sustituida por el interés apático o de poder y la praxiología por la necesidad oportunista.

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Una sociedad sostenible

20070625 22:36

La obligación mayor al vivir juntos lleva a la preservación de la paz. No hay vida sin paz, por lo que no hay justicia ni libertad sin ella. Han existido y existen periodos de paz entre las sociedades, ¿pero qué pasa con la paz entre el hombre y su medio ambiente y los demás seres vivos?

En el estado de naturaleza no hay derecho. Éste surge de la sociedad. Por tanto se requiere de un contrato social entre los individuos para el bienestar y la paz, pero ese contrato social debe considerar la relación con la naturaleza, con los demás seres vivos y con el medio ambiente. Así como la república contemporánea supone una constitución, unas leyes, y una nación, una biorepública bien podría considerar en su constitución lo nocesario para convivir responsablemente con del medio ambiente, las leyes podrían estar a la par de las que la naturaleza impone a la razón, y la nación no es otra que la tierra.

El bien común como invento social no solo debe centrarse en el ser humano, bien podría extenderse en concepto y abrazar al resto de la naturaleza de este único y singular planeta. «Bien común» no debería ser un concepto antropocéntrico solamente en su aspecto metodológico. Es obvio que el ser humano no puede trasladar el concepto de “bien” o “mal” a la naturaleza pues se trata de un invento en el contexto humano, pero tampoco podemos decidir por ella y hacerla a un lado, y es allí donde esta el conflicto. Al día de hoy los comportamientos depredadores y destructivos en nombre del «bien común» son contradictorios e insostenibles para el supuesto fin perseguido y sacan del método todo contacto racional con el ambiente al mismo tiempo que evitan la permanencia del ser humano. «Bien común» implica equilibrio y control de la actividad humana sobre su medio ambiente, no al revés.

Así como la relación republicana es el contrato social entre cada ciudadano y su Estado, una biorepública es el impostergable contrato social entre individuos que considere el entorno natural que nos sostiene. Es el contrato con la razón y el destierro de prejuicios, supersticiones y creencias: el progreso de la conciencia pasa por la difusión de la instrucción y el ejemplo de la convivencia con el medio ambiente.

Una biorepública bien puede entenderse como una red de comportamiento en donde el contrato social se reorienta a un sentido de pertenencia nación-tierra y a una cultura de vida sostenible, sustentable, eficiente y eficaz. Un comportamiento con estas componentes carece de identificación nacionalista tradicional y trasciende el concepto de frontera política.

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sostenible.
1. adj. Dicho de un proceso: Que puede mantenerse por sí mismo, como lo hace, p. ej., un desarrollo económico sin ayuda exterior ni merma de los recursos existentes. [rae.es]
sustentable.
1. adj. Que se puede sustentar o defender con razones. [rae.es]

 

Justo ahora

20070622 00:40

Vivimos en una epoca singular de la humanidad. Una época en la que por primera vez muchos seres humanos descubrimos la identidad planetaria. Se trata de una nueva conciencia que hasta hace unas décadas no fue necesaria porque el planeta era suficientemente extenso para acoger las peripecias del hombre y soportar su soberbia.

Todavía 100 años atrás el mundo podía explorarse, descubrirse, conquistarse, proclamarse y no se pensaba en los límites. El antropocentrismo del hombre encontró la inercia sostenida en el uso del conocimiento, de la técnica, de la ingeniería social, del control sistemático de las creencias, del poder sobre la naturaleza y su entorno; por primera vez la inercia milenaria de la guerra no es necesaria para someter. El hombre sabía ya que la tierra no es infinita, pero jamás había entendido lo que eso significa hasta ahora.

Es justo ahora, después de 4,650 millones de años de interacción y recombinación física, química y biológica que surge y existe una conciencia que se responde a sí misma y puede imaginar que el planeta es así de viejo. Justo ahora cuando tomamos conciencia de nuestra condición única de vida es cuando tenemos que decidir sobre ella. La tierra es joven y seguirá su curso, el resto de la vida continuará adaptándose en el planeta según las condiciones físicas y formando lagunas temporales de entropía negativa. Seguirán existiendo paraísos sin necesidad de decidirlos ni pensarlos. Pero el hombre tendrá que decidir si quiere seguir aquí. Justo ahora.


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El atrevimiento

20070620 12:37

Me atrevo a nombrar el término “biorepública” como una extensión del significado de república:

República (del latín res publica, «la cosa pública, lo público»)

Biorepública es la extensión necesaria de lo público al contexto biológico y natural que nos constituye como individuos y como grupos de individiuos. No es posible aislar un individuo ni un sistema de individuos del contexto natural. Pensar en «la cosa pública» implica necesariamente el contexto, el sustrato físico y el sustrato biológico. Pensar en las sociedades sin el contexto terrestre es absurdo; los seres humanos no somos seres humanos sin la tierra, no somos seres humanos sin los demás seres vivos de este planeta, no somos sociedad sin la biología que nos acompaña, no podríamos constituirnos organizadamente sin la naturaleza y no podemos sustraernos a este contexto.

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